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El masivo terremoto de este año en
Haití, por ejemplo, mató a cerca de 250.000 personas y desplazó a otros dos
millones en la pequeña y empobrecida nación caribeña. Muchas de estas
personas desplazadas continúan viviendo en carpas altamente insalubres donde
pueden propagarse enfermedades como la malaria, el dengue, las diarreas, el
VIH/SIDA y la tuberculosis.
Pero el terremoto también mató a un
importante número de personas de la comunidad médica y de la salud pública.
Además se destruyeron oficinas y registros impresos.
El brote de una enfermedad infecciosa
podría devastar la frágil infraestructura médica que fue llevada hasta las
áreas afectadas por el terremoto en Haití, construida generalmente de forma
caótica por un diverso conjunto de equipos médicos, muchos de los cuales
nunca antes habían trabajado en ese país.
En tales situaciones, hay una clara
necesidad de un sistema de alerta temprana que proporcione a esta comunidad
médica fuertemente presionada una vigilancia de enfermedades infecciosas.
Una disciplina profesional llamada
‘biovigilancia operacional’ ha emergido en los últimos doce años para
enfrentar esta necesidad. Aprovecha el poder de Internet y de las redes
sociales para monitorear indicadores sociales de crisis de enfermedades
infecciosas y emitir advertencias tempranas.
Reunir
información sobre enfermedades
Nuestra organización, Praecipio International, ha estado en la vanguardia de la
biovigilancia operacional en todo el mundo, desde el reporte de brotes de
ántrax en Asia hasta en el aumento de los casos de fiebre viral en India.
En Haití hemos desarrollado el Sistema Asesor Epidémico de Haití (HEAS,
por sus siglas en inglés), para informar — pero no desplazar —las
capacidades de vigilancia existentes en salud pública. HEAS es el primer
centro mundial de pronóstico de enfermedades infecciosas, trabajando más bien
como un servicio climático de corto alcance.
Está basado en el intercambio de
información entre pares, vital para doctores que enfrentan agudos desafíos
médicos.
Recibimos una alerta sobre el
terremoto en Haití 26 minutos después del evento a través del Sistema Global
de Alerta y Coordinación de Desastres. Rápidamente hicimos un barrido en
Internet y comenzamos a monitorear información en Twitter en seis
idiomas sobre la isla de Hispaniola, que incluye a
Haití.
Supimos al instante por parte de los
medios, blogs y el tráfico de mensajes de texto lo que se estaba
reportando sobre enfermedades infecciosas. Al consultar literatura revisada
por pares construimos una base de referencia para varias enfermedades y
emitimos el primer pronóstico de enfermedades infecciosas para Haití el 17 de
enero.
Una
red de información en el lugar
Nuestro siguiente paso fue construir
una red de contactos locales para proporcionar informes en tiempo real de
indicadores críticos tales como pánico público o evacuación causada por
rumores de enfermedad, aumentos abruptos en la prevalencia de enfermedades y
enfermedades agudas que afectaran a animales como aves y vacunos.
Antes de un mes fuimos a Puerto
Príncipe, la capital de Haití, y durante los primeros diez días contactamos a
las principales organizaciones no gubernamentales (ONG) y a autoridades
ministeriales haitianas.
Hoy, HEAS tiene más de 230 asociados
de ONG y organizaciones médicas y de salud pública que operan en Haití. A
través de un foro en línea, estos socios reportan eventos de enfermedades
infecciosas y comentan sobre asuntos civiles que afectan la logística de la
provisión de cuidados de salud.
La red es una comunidad de pares para
la alerta temprana de crisis infecciosas en Haití. Se ha convertido en el
nodo central para reportar eventos de enfermedades infecciosas y capacitar a
personas en biovigilancia operacional.
HEAS, en asociación con InSTEDD (sigla en inglés de Apoyo Innovador para
Emergencias, Enfermedades y Desastres) y con Ushahidi,
un portal de Internet que visualiza y mapea información, hasta ahora ha
analizado más de 90.000 mensajes de texto, miles de artículos publicados en
medios de comunicación y en blogs y docenas de observaciones directas
en Puerto Príncipe, que incluyen sospechas de brotes de meningitis,
sarampión, malaria, enfermedades diarreicas y, más recientemente, difteria.
Emitimos reportes regulares para
advertir sobre amenazas de enfermedades emergentes y evaluar riesgos futuros.
Tal vez nuestro mayor logro ha sido ver a las principales ONG planear sus
esfuerzos de ayuda a partir de nuestros reportes.
Ampliación
e integración
Somos el mismo grupo que advirtió
sobre la crisis de la gripe porcina en México el año pasado. De hecho, en los
últimos doce años hemos detectado casi 250.000 eventos de enfermedades infecciosas
que han involucrado a más de 250 patógenos que afectan a humanos o animales
en casi todos los países de la Tierra, incluyendo la Antártica.
Al integrar pronósticos y sistemas de
alerta en tiempo real con respuesta clínica rápida, los países paralizados
por un desastre pueden controlar brotes de enfermedades infecciosas y
potencialmente salvar miles de vidas.
Esto, que a menudo se pasa por alto,
es un componente vital no sólo de la respuesta y recuperación, sino también
de la preparación y, en último término, la resiliencia
de la comunidad.
Ciertamente para Haití todo lo que
sea posible hacer para detener más pérdida de vidas y construir las bases de
la resiliencia de la comunidad debe ponerse en
marcha. A través de la biovigilancia operacional Haití puede convertirse en
el primer país del mundo que anticipe e intervenga para detener brotes de
enfermedad y epidemias, convirtiéndose en modelo para el resto del mundo.
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