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El anzuelo de la diplomacia científica
Esto se ha
visto incentivado por un creciente interés en la ‘diplomacia científica’, un
término amplio que abarca variadas formas en las que se superponen esfuerzos
científicos y diplomáticos.
El gobierno
estadounidense, por ejemplo, está promoviendo activamente
la diplomacia científica como un componente central de su
estrategia para forjar lazos con países musulmanes, tales como Indonesia.
Este enfoque
tiene sus limitaciones. Como quedó claro en una reciente
reunión en Wilton Park, Reino Unido, poner demasiada confianza ya
sea en la ciencia, para conducir las negociaciones diplomáticas — por
ejemplo, sobre el cambio climático — o en las discusiones entre científicos
en reemplazo de tales negociaciones, tiene el riesgo de exagerar el estatus
de la ciencia.
No obstante,
la evidencia científica sólida cumple con el papel de informar las decisiones
políticas a todos los niveles, desde las políticas comunitarias hasta las
negociaciones diplomáticas internacionales. Mientras más sólido el
razonamiento detrás de tales decisiones, más probable es que éstas alcancen
sus objetivos deseados.
Alianza crucial
Y eso
nuevamente subraya la importancia de la comunicación de la ciencia. La
palabra clave aquí es ‘informar’. Informar las decisiones políticas significa
asegurar que todos los interesados tengan acceso a información científica
relevante, fácilmente comprensible; en otras palabras, comunicar bien la
ciencia.
La buena
comunicación de la ciencia no es un ejercicio de relaciones públicas. Su
propósito no es — o no debería ser — mejorar el perfil de quienes hacen
investigación o pagan por ella.
Más bien,
debería poner el conocimiento científico en manos de quienes pueden usarlo
(incluyendo, en áreas como armas nucleares o cultivos genéticamente
modificados, a reguladores que aseguren que la ciencia involucrada se
usa de forma responsable). Y, al hacerlo, garantizar que el dinero que se
gasta en generar investigación asegure un mayor retorno.
Visto desde
este ángulo, ciencia, comunicación y diplomacia pueden formar una importante
alianza, particularmente en el contexto de la cooperación para el desarrollo.
Hacer que funcione no es fácil. Pero es esencial si las metas de crecimiento
económico sustentable y desarrollo social quieren alcanzarse en el mundo en
desarrollo.
David
Dickson
Director, SciDev.Net
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