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Boletín N˚ 86 – Setiembre 2009

 

Capacidades de los ticos fortalecen sector empresarial

 

Johnny Núñez/CAMPUS

jnunez@una.ac.cr

Las capacidades y competencias en la fuerza de trabajo son claves para los procesos de innovación de los países en desarrollo. El sector empresarial en nuestro país ha demostrado que le apuestan a diferentes tipos de innovación. Más de un 75 por ciento logró innovaciones en producto, proceso productivo y su organización en los últimos dos años

 

Dentro de los principales hallazgos que conforman el informe de Indicadores Nacionales 2006-2007, Ciencia, Tecnología, e Innovación en Costa Rica, elaborado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología (MICIT), en el cual participaron varios investigadores, entre ellos, Keynor Ruiz y Jeffrey Orozco del Centro Internacional de Política Económica de la Universidad Nacional (CINPE-UNA), se determinó que más del 75 por ciento de las empresas declaran haber tenido innovaciones de producto, proceso, o en la organización de la empresa.

 

La presencia de estas innovaciones en empresas medianas y pequeñas en Costa Rica reveló que éstas realizan en mayor medida innovaciones incrementales, es decir aquellas que, paso a paso, mejoran el producto, el proceso productivo y su organización.

 

Ruiz detalló que una buena parte de esas innovaciones incrementales recae sobre la fuerza de trabajo; esto quiere decir que las capacidades y competencias en la fuerza de trabajo son claves para los procesos de innovación de los países en desarrollo.

 

Por otra parte, en otro estudio realizado por los investigadores, se consultó a las empresas transnacionales por qué invirtieron en Costa Rica, estas respondieron que la capacidad de aprender de los ticos es un factor clave y además tienden a aprender cada vez más rápido.

 

“Esto es clave, porque si los empresarios llegan con procesos productivos que requieren capacitar a la gente, no disponen ni de tiempo ni de recursos ilimitados para realizar esa capacitación, por tal razón se requiere personal que mediante una pequeña capacitación adquiera competencias y en poco tiempo sea parte activa del proceso productivo”, explicó Ruiz.

 

Dichas capacidades de aprendizaje y competencias de la fuerza de trabajo no han sido obra de la casualidad, obedecen a toda una intencionalidad de invertir en las capacidades de las personas. “Si contamos con una fuerza laboral con competencias y con la capacidad de aprender y de participar activamente de los procesos productivos, es una población que, aunque sea de forma incremental, genera nuevas ideas para mejorar el producto, los procesos y organización”, acotó Ruiz.

 

Ante este panorama, se dice que los procesos de innovación son inclusivos, ya que independientemente del nivel de calificación formal de las personas, tomando en cuenta sus competencias y capacidades, forma parte activa de las actividades de innovación de las empresas. “Es aquí donde surgen procesos de innovación sobresalientes dentro de empresas de diferentes sectores productivos; ya que los trabajadores independientemente del nivel de escolaridad, a partir de sus competencias y su experiencia aportan ideas y nuevo conocimiento que se revierte en innovaciones efectivas”, subrayó Ruiz.

 

No obstante, dos elementos son claves en este proceso, uno de ellos tiene que ver con el nivel de compromiso de los trabajadores con la empresa, lo cual está en estrecha relación con el cumplimiento de condiciones mínimas y espacios de participación; y el otro, tiene que ver con las capacidades y competencias creadas en un nivel intermedio y las creadas en mayor grado de especificidad, resultado de la inversión de las propias empresas.

 

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